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Los Talentos del Catequista

Los Talentos del Catequista

La vocación de catequista no es un talento.

La vocación es un llamado que Jesús nos hace para servirlo en el anuncio de la Buena Noticia de la salvación que Él trae al mundo.

Para esta tarea, Él nos da talentos, es decir, dones, capacidades, habilidades, conocimientos y aptitudes para que podamos efectivamente anunciar su Reino.

Aquí podemos recordar la parábola de los talentos en el evangelio de Mateo 25, 14 – 30.

Un hombre se va de viaje y a sus servidores les confía talentos.

A uno 5, a otro 2 y a otro sólo un talento.

En nuestra vida diaria, cuando oímos en la palabra “talento”, lo imaginamos con un don, o un regalo, una habilidad.

Si ponemos esta palabra en el contexto en que la dijo Jesús puede que nos cause un shock.

Un talento no era una moneda sino una unidad de peso; en tiempo de Jesús, sería un talento de plata que equivalía a 15 o 20 años de salario (en México, en 2026, serían como $2, 000 000 de pesos, o sea, 116 000 US Dólares).

Para aclarar, al primer servidor le encargó $10 000 000 de pesos – 580 000 USD.

Al segundo, $4 000 000 de pesos MX – 233 000 USD.

Al tercero le encargó $1 000 000 MX – 60 000 USD.

Aproximadamente.

La cantidad de dinero es enorme.

¡¡¡Es un dineral!!! (al menos para mí).

De la misma manera, los talentos que nos dio Jesús cuando nos llamó a ser catequistas son invaluables.

Piensa en la enorme cantidad de dinero que ese señor dio a sus servidores y piensa en los dones y talentos que Dios nos ha confiado.

Todos recibimos talentos, pero no se trata de la cantidad de talentos sino de lo que vamos a hacer con lo que se nos encargó.

Dios no nos da sobras, nos da su grandeza y su generosidad ¿Qué vamos a hacer con ellas?

A los servidores, el dueño les dio diferentes cantidades de dinero.

A nosotros Dios nos da diferentes dones.

Lo que importa no es quien tiene más o quien tiene menos dones, sino que se nos dieron para la gloria de Dios.

 En la parábola, no importa si a uno le dio 5 talentos y a otro 2, sino que el dueño esperaba que los usaran y los pusieran a trabajar.

En la catequesis, no hay que preocuparse por los dones o talentos que Dios dio a los demás, sino hay que concentrarse en duplicar los que Él nos dio a cada uno.

Mateo dice clarito en el evangelio que el dueño dio a cada uno de acuerdo a sus capacidades.

Eso es un gesto generoso de parte de ese señor, pues quiere decir que conocía las capacidades de sus servidores, por eso no dio 5 talentos al que sólo podía manejar uno.

Dios nos da las capacidades y aptitudes que Él sabe que podemos usar en nuestra catequesis.

Nos da exactamente lo que podemos manejar.

Ahí esta la responsabilidad: Dios no nos da lo que no podemos usar.

Él sabe lo que necesitamos y lo que podemos usar, y por eso espera que hagamos algo con eso.

En la parábola, Jesús nos habla de que cuando el dueño regresó les pidió cuentas a sus servidores.

El que recibió 5 talentos devolvió otros 5 más, o sea, 10.

Al que le entregaron 2 talentos regresó 2 más. 4 en total.

Ambos fueron reconocidos por su trabajo y fueron recompensados.

El tercer servidor no confió en su amo ni en sí mismo y por eso enterró su talento para no perderlo.

Tenía tanto miedo que ni siquiera se atrevió a hacer algo con lo que le confiaron.

Cuando le tocó dar cuentas de lo que le encargaron, la reacción del dueño parece dura y estricta, pues el amo en realidad no perdió el dinero, el dueño no ganó más, pero tampoco perdió su inversión.

Sin embargo, el dueño que creyó en su siervo, que le tuvo la confianza de hacer algo con ese talento, se sintió traicionado.

Dios nos da talentos, capacidades, habilidades y aptitudes para responder al llamado que nos hizo para la catequesis.

Si cumplimos con su encomienda, Dios nos va a dar más responsabilidades. Como al que le encargaron 5 talentos después le dieron 5 talentos más.

Es decir, nosotros vamos a poder hacer todavía más para extender el Reino de Dios y para su gloria.

Y eso no es “más trabajo”, sino más alegría y gozo.

Así como el dueño dice a sus servidores fieles: “Entra al gozo de tu señor”, así Dios nos dice “Entra a celebrar y festejar la abundancia de la gracia en tu vida” entra a la felicidad que Dios te comparte.

Aquí podemos hablar de los talentos también como conocimiento del Reino de Dios, como experiencia de Dios mismo en la vida del catequista que Él nos regala.

El entendimiento y conocimiento de su Reino que nos regala, es para expandirlo, para extender su mensaje y anunciar la Buena Nueva de Cristo.

Cuánto más es importante y urgente que el catequista no haga como el tercer servidor.

Dios nos da los misterios de su Reino y nos da la habilidad de extenderlo por el mundo por medio del Espíritu Santo.

¿Vamos a desperdiciar los talentos que Él nos da para la catequesis?

¿Los vamos a enterrar por flojera o miedo o pena?

Y cuando venga Jesús y nos pregunte qué hicimos con esos talentos para la catequesis que Él nos confió: ¿Qué le vamos a decir?

“No tuve tiempo”

“Me dio pena”

¿Cuántas personas o niños no van a saber de Cristo por nuestra flojera?

¿Cuántos no van a logra amarlo más porque nuestra comodidad fue más grande que nuestro esfuerzo? (¿eso es enterrar el talento?)

¿Cuántos no van a conocer su amor porque fuimos tacaños o penosos con nuestro testimonio?

 

No hay que tener miedo a Dios.

Muchas veces en la vida, Dios nos va a estar preguntando por nuestros talentos.

Muchas veces vamos a tener que responder por todos los talentos, dones, habilidades, capacidades y aptitudes que nos confió Jesús cuando nos llamó a ser sus catequistas.

Vamos a contestar a veces con alegría, a veces con tristeza, muchas veces con esperanza.

No contestemos con miedo.

Jesús siempre confía en nosotros.

Dios siempre va a confiar en nosotros.

Ánimo.

Todo a Jesús por María. Todo a María par Jesus